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Bericht über die Jahrestagung 2000

El Triángulo Atlántico: America Latina, Europa y Estados Unidos en el sistema global cambiante

Tagungsprogramm [pdf]

Berlin, 15-17 de noviembre de 2000
Organización: ADLAF, Fundación Konrad-Adenauer (KAS)

En el marco general del sistema internacional cambiante, más de cien representantes políticos y académicos de América Latina, Europa y Estados Unidos debatieron en la Academia de la Fundación Konrad-Adenauer en Berlín durante dos días y medio sobre el presente y el futuro de las relaciones trilaterales en los ámbitos político, cultural y económico. Siguiendo la tradición de las conferencias anuales de la ADLAF y su enfoque multidisciplinario, también este evento se dividió en varias sesiones plenarias, así como en tres grupos de trabajo y foros de debate, respectivamente.

Como respuesta a la globalización, nuevas políticas económicas y sustanciales avances de integración en ambos continentes cambiaron las coordinadas del Triángulo Atlántico. Han surgido tres bloques económicos regionales: la Unión Europea (UE), el Nafta y el Mercosur. Estos bloques regionales liderados por fuertes actores nacionales se insertan en varias iniciativas paralelas de libre comercio, tales como el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), las futuras asociaciones de la UE con México, Chile y el Mercosur y el posible ALCAS, el mercado sudamericano entre el Mercosur, Chile y la Comunidad Andina.

En cuanto a las relaciones políticas entre América Latina, Europa y EEUU, se destacó la existencia de múltiples foros diplomáticos paralelos (Cumbres Iberoamericanas, Diálogo Transatlántico, foros entre la UE y América Latina) sur-gidos en los últimos años cuyos exponentes más representativos son las Cumbres de las Américas y las Cumbres Europeo-Latinoamericanas. Teniendo en cuenta que - en gran parte debido al desinterés de EEUU - todavía no existe un diálogo político a nivel trilateral, se sugirió que la UE participara en las futuras cumbres de las Américas y, a su vez, EEUU en las reuniones al máximo nivel político europeo-latinoamericanas.

Se destacaron también las crecientes afinidades culturales entre los tres actores claves del "club de occidente" que se basa en la democracia y la economía de mercado. El proceso de asimilación cultural es particularmente visible entre EEUU y América Latina. A raíz de la integración y la migración, crece la inter-dependencia cultural en el continente americano. En EEUU, los "hispanos" ya representan la segunda comunidad de inmigrantes y el castellano es el idioma más importante después del inglés. Con ello aumentará también la influencia de América Latina en la política de EEUU y, a la inversa, en la región se ha asenta-do el "universalismo norteamericano" como modelo de desarrollo predominante.

Un tema dominante de la Conferencia fueron las asimetrías persistentes entre América Latina, la UE y Estados Unidos. Se subrayó que a inicios del siglo XXI, un triángulo atlántico simétrico sigue siendo una ficción. Pese a su crecien-te papel en la política internacional y los avances hacia una inserción en la eco-nomía internacional, América Latina es todavía el lado menos desarrollado de un triángulo dominado por Estados Unidos y su competidor y actor emergente en el sistema internacional, la UE. Con un PIB de poco más de 1.000 millones de dólares, América Latina tiene un output económico cinco veces menor que el de Estados Unidos y la UE, respectivamente. Asimismo, ante las crecientes di-vergencias entre los países y subregiones (Caricom, Comunidad Andina, Merco-sur, Sica), el término Latinoamérica parece cada vez más obsoleto, ya que la re-gión no es un actor unido con un perfil propio en el sistema internacional.

En cuanto a los respectivos intereses en la política internacional, varios ponentes subrayaron la existencia de dos enfoques adversos: por un lado, EEUU sigue percibiendo el unilateralismo como la vía más idónea para enfrentar los proble-mas globales mientras que, por el otro, América Latina y Europa buscan fomen-tar el multilateralismo como contrapeso al predominio de EEUU. Por lo tanto, en el marco de la futura asociación estratégica entre la UE y América Latina - tal como se definió en la Cumbre de Rio de Janeiro en 1999 -, la cooperación en foros internacionales será un tema clave en la agenda interregional. Actualmente, se perfilan una serie de intereses comunes: la creación del tribunal penal in-ternacional en Roma, una posición común ante la reforma del sistema de Nacio-nes Unidas y el deseo de convocar una "ronda post-milenaria" de la OMC tras el fracaso de la Conferencia Ministerial de Seattle.

Finalmente, se aludió a la agenda futura de las relaciones trilaterales. Como poder hegemónico, EE UU sigue percibiendo América Latina principalmente como un área bajo su influencia y no como un socio de un diálogo entre tres. Es muy probable que las relaciones con México por un lado, y la política de lucha contra el narcotráfico (cada vez más militarizada) por el otro, constituirán las dos prioridades en su agenda futura hacia América Latina. En cuanto a las relaciones entre la UE y América Latina, dos "subregiones" que dependen económica y militarmente de EEUU, la creación de una asociación estratégica en la política internacional será un elemento clave en su agenda común en los próximos años. Asimismo, es altamente probable que la UE siga siendo el principal interlocutor político y socio en la cooperación al desarrollo de América Latina.

Una de las principales conclusiones de esta conferencia, que ofreció la oportunidad de fomentar un intercambio equitativo entre los tres socios del triángulo atlántico en una gran variedad de temas, fue la afirmación realista de que aunque particularmente el Mercosur es hoy un actor con más peso y margen de maniobra en el escenario internacional, América Latina sigue siendo el socio más débil del triángulo y el más vulnerable

Susanne Gratius, Institut für Iberoamerika-Kunde

Una versión más completa del Informe de Conferencia será publicada en el primer número de la revista Iberoamericana