Mit dem 1. Preis wurde María Cárdenas für ihre an der Universität Gießen abgeschlossene Dissertation „Ethnic(ized) activism and its decolonizing potential to build pluriversal peace. The case of Colombia“ ausgezeichnet.
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Der ADLAF-Preis 2026 wurde am 19. Juni im Rahmen der ADLAF-Tagung 2026 am Ibero-Amerikanischen Institut in Berlin verliehen. Mit dem Preis würdigt die ADLAF herausragende Dissertationen mit Lateinamerika- und Karibikbezug. Mit dem 1. Preis wurde María Cárdenas für ihre an der Universität Gießen abgeschlossene Dissertation „Ethnic(ized) activism and its decolonizing potential to build pluriversal peace. The case of Colombia“ ausgezeichnet. Auf dieser Seite finden Sie die Laudatio auf die prämierte Arbeit sowie die Dankesworte der Preisträgerin.
Laudatio
(von Dr. Claudia Zilla, Gutachterin der Dissertation im Rahmen des ADLAF-Preises)
"Es un gran honor para mí homenajear a Maria Cárdenas como ganadora del Primer Premio de Tesis Doctoral de la ADLAF.
Ethnic(ized) activism and its decolonizing potential to build pluriversal peace. The case of Colombia – es el título de sus tesis por la que obtuvo el título de Doctora en Filosofía por la Universidad de Gießen en el área de Ciencias Sociales y Culturales. Primera supervisora fue Prof. Dr. Encarnación Gutiérrez Rodríguez, segunda, Dr. Cristina Rojas.
En su tesis, María analiza las posibilidades de descolonizar la construcción de la paz y de forjar una paz pluriversal a través del activismo por la paz de alto nivel de carácter étnico (o “etnificado”), tanto previo como con posterioridad a la firma del acuerdo de paz entre FARC-EP y el Gobierno colombiano en 2016. El foco de este trabajo yace sobre la elaboración e implementación del llamado Capítulo Étnico.
Dos preguntas centrales guían la investigación. La primera: ¿Cuáles son las oportunidades y los retos a los que se enfrentan las y los activistas que proponen y practican una paz distinta cuando trabajan en el ámbito de impacto sobre la política, dentro de los límites de la construcción de paz impulsada por el Estado? La segunda: ¿Qué efecto descolonizador puede generar su activismo y cómo puede éste mejorar nuestra comprensión del conflicto, la violencia, la paz y su construcción?
Habría muchísimas cualidades a destacar de esta tesis, sin embargo, quisiera concentrarme en sólo tres: La primera es su composición consistente y armoniosa, que combina tema, teoría y metodología de forma muy lograda. La perspectiva decolonial no solo construye el objeto de estudio y guía su análisis, sino que también es constitutiva del método y las técnicas de investigación que se implementan. En este contexto, María reflexiona críticamente sobre su papel como investigadora sin convertir la tesis en un texto autorreferencial y se expone a las ambivalencias y contradicciones de las posiciones decoloniales evitando así caer en un romanticismo acrítico.
La segunda es la originalidad del enfoque, que no se entiende como externo a su objeto de estudio, ya que no se limita a la investigación sobre y para grupos “etnificados”, sino que los considera coproductores de conocimiento. Si bien ésta es una conocida ambición de la investigación participativa y decolonial, rara vez se encuentran casos en los que la misma se haya practicado de forma tan genuina e integral como en este trabajo, cuyos resultados y conclusiones también fueron discutieron con estos grupos.
En tercer lugar, por último, la precisión y claridad del lenguaje permiten el acceso interdisciplinario a su argumentación. Más allá de ser el tema de la tesis de interés para disciplinas varias, la autora evidencia una doble vocación de entendimiento. Ella pretende entender los fenómenos estudiados, pero pretende también que su texto sea entendido por una amplia audiencia. De modo que los términos técnicos y las argumentaciones sofisticadas se explican de forma sencilla, en el momento oportuno y con la extensión y profundidad necesarias. Así resulta un agradable paseo seguir a María en su camino argumentativo.
En este sentido, espero que esta tesis encuentre muchas lectoras y lectores.
Querida María, mis más sinceras felicitaciones por esta excelente tesis y su premiación."
Dankesworte von María Cárdenas
"Muy buenos días a todas, todes y todos,
Ante todo, muchas gracias al ADLAF por seleccionar mi tesis y reconocer ese trabajo. Es un honor, especialmente al conocer los otros trabajos y sus importantes aportes.
Como todos saben, el trabajo de investigación y la escritura de una tesis doctoral son colaborativos. Necesitamos supervisores que nos guían y nos apoyan, como mis supervisoras Encarnación Gutiérrez Rodríguez y Cristina Rojas, colegas que nos revisan el trabajo y dan feedback, amigos y amigas y otros seres queridos, como mi pareja, mi hija, quienes nos abrazan, y nos mantienen vivos cuando el síndrome impostor nos tumba. También es un proceso resultado de nuestras vidas, biografías y raíces, de la familia, de mis padres, de cómo nos han marcado y qué lentes nos han dado, y de cómo los usamos para ver y entender el mundo y también para guiar el horizonte que nos motiva.

Hoy quiero enfatizar mi agradecimiento y poner en el centro una parte colaborativa que, para mí, ha sido crucial. Las y los activistas ancestrales, Indígenas, Afros, Negros, Palenqueros, Rrom y Raizales, con los que caminé durante muchos años para escribir esa tesis y con los que sigo caminando desde la diferencia. Quiero agradecer a Astolfo Aramburo, Luis Fernando Arias, Luz Marina Becerra, Javier Betancourt, Yacila Bondo, Luis Eduardo Calambas, Marino Córdoba, Héctor Marino Carabalí Churrupi, Dalila Gómez, Walt Hayes, Edwin Henao, Alicia Mitchell Hunter, Alejandra Llano, Darío Mejía, Víctor Hugo Moreno Mina, Ariel Palacios, Luz Mery Panche, Asdrubal Plaza Calvo, Aiden Salgado Cassiani, Edgar Velasco, Albéniz Tique y Armando Wouriyú.
Ellos no solo me han permitido acompañarlos, sino que también me han enseñado y me han desafiado. Han exigido que camine con ellos para trascender, como dijo Edwin Henao Conde al comienzo de nuestro relacionamiento. Y sí, ha sido crucial para pensar la descolonización como un proceso personal que tiene que ver con trascender mi horizonte ontológico. En mi tesis hablo de rallar, ‘to scratch’, los bordes de mi propia colonialidad e ignorancia blanca, que a veces las rallo más y otras menos. Y muchas veces las rallo ya mucho más tarde y digo “ah, a eso se refería” y me doy cuenta. Caminando juntos aprendemos y sentipensando desaprendemos.
En ese sentido, quiero agradecer a las y los activistas por dos puntos clave: primero, por hacer parte de este proceso que luego dio luz a la tesis. Desde el 2017 hemos compartido muchos momentos, algunos felices, algunos difíciles, algunos de comprensión y otros de ‘equivocaciones no controladas’, como diría Eduardo Viveiros de Castro. También hemos compartido momentos tristes: cuando Luis Fernando Arias Arias fue sembrado durante la pandemia y cuando Javier Betancourt partió el 18 de mayo de este año - hace un mes. Sin Javier, ese trabajo no se habría escrito. Gracias por permitirme escuchar y por su paciencia conmigo.
Y, en segundo lugar, quiero agradecer el trabajo que adelantan día a día y que me permitieron conocer y acompañar. Dentro de un contexto altamente difícil, peligroso y racista, que es el escenario desde el cual se adelantan políticas de paz y de derechos étnicos a nivel nacional e internacional en Colombia. Que no se rinden, a pesar de que muchos han sido amenazados y varios han perdido seres queridos. Muchos de ellos no pueden volver a su territorio y, por eso, hoy desempeñan funciones cruciales a nivel nacional.
Es también por eso que algunos han entrado en las instituciones del Estado, y otros, en las instituciones de paz y de justicia transicional. He tenido la oportunidad de analizar los contextos bajo los cuales trabajan, y cómo estos son muchas veces marcados por microagresiones, desautorización interseccional y desconocimiento de sus mundos y de su experticia y de las epistemologías y metodologías ancestrales. Pero también ha habido avances cruciales, gracias a las puertas que el acuerdo de paz y el capítulo étnico abrieron. Se han reconocido ecosistemas como sujetos de derecho; se ha reconocido al pueblo raizal como víctima colectiva del conflicto armado. Pero falta que esos avances se materialicen y produzcan efectos.
Hoy, a 10 años de la firma de los acuerdos de paz, que fue una gran esperanza, estamos en un escenario global en el que las múltiples crisis planetarias evidencian su conexión intrínseca: fascismo, masculinidad tóxica, supremacía blanca y necropolíticas del capitalismo extractivista y racial, que se reflejan en la destrucción acelerada de la naturaleza y también en los genocidios. Claro está, para los pueblos ancestrales eso no es nuevo. Han luchado durante siglos por un mundo donde quepan muchos mundos. Porque solo cuando estemos todas y todes, podemos estar cada uno.
Esa es una práctica para una paz pluriversal que elaboré en mi tesis como articulación, a partir de una conversación con Darío Mejía. Lo pude observar cuando lxs activistas y sus organizaciones se juntaron desde la diferencia, pero también desde el reconocimiento incondicional del otro. Entonces, quiero invitar a que hagamos ese trabajo de articulación. De encontrarnos y de aprender desde la diferencia en su inconmensurabilidad. En una coyuntura en la que la diferencia se elimina con mayor rapidez, los que somos diferentes tenemos que aprender a construir una paz en la que quepan muchos mundos — una paz para el pluriverso. Y eso no es romántico, es difícil. Como dijo Darío: no es que no sea posible, sino que, efectivamente, es complejo. Pero sí es una oportunidad. ¿Sí?. "